Fernando Botero

Fernando Botero

Fernando Botero – retrato del pintor

«La pintura es una realidad paralela, intelectual, un refugio contra la dureza de la vida.»

    49 productos

    Cuadros de Fernando Botero, pintados a mano

    Encargue con nosotros cuadros de Fernando Botero pintados a mano sobre lienzo: 49 obras, entre ellas Mona Lisa, Bailarines, La familia presidencial, Bailarina y El baño. No son impresiones: cada cuadro lo pinta un pintor por encargo, al óleo o al acrílico según la obra, en el tamaño que usted elija. Se trata de estudios: el cuadro se reconoce al instante y sigue fielmente el original en su conjunto, aunque en los detalles y en las pinceladas haya pequeñas diferencias. Lo montamos en bastidor y lo enmarcamos en nuestro taller de enmarcado en Eslovenia; lo enviamos enrollado, montado o enmarcado, como usted elija, y antes del envío le mandamos una foto del cuadro terminado para su aprobación.

    Fernando Botero – retrato del pintor

    «Pinto cosas increíbles, pero no imposibles.»

    Fernando Botero

    Fernando Botero (nacido el 19 de abril de 1932) no es un recién llegado a la escena artística colombiana (ni a la mundial). Se dio a conocer a finales de los años cincuenta, en concreto en 1958, cuando obtuvo el primer premio en el Salón de Artistas Colombianos. Pasa la mayor parte del tiempo y trabaja en París, y en las últimas tres décadas ha alcanzado reconocimiento internacional con sus cuadros, dibujos y esculturas.

    Tras unos primeros intentos en los años sesenta, Fernando Botero no se dedicó de verdad a la escultura hasta los años setenta del siglo pasado. Sin embargo, sigue siendo también un pintor que prefiere los bodegones y los paisajes, y cuyo estilo se compara a menudo con el que marcó el arte de Picasso durante su estancia en Bretaña. Aun así, hoy lo más reconocible de Botero es su obra escultórica, de la que los entendidos dicen que, pese a mantenerse fiel a la figuración, es en esencia abstracta: sus trazos no responderían a estímulos externos, sino que se eligen de forma arbitraria y expresan la intuición del artista.

    La obra de uno de los artistas más conocidos de América Latina se define, como es sabido, sobre todo por las siluetas de figuras humanas (y animales) rollizas. El arte popular latinoamericano se refleja en su uso de colores planos y vivos y en sus formas audaces; al mismo tiempo, Fernando Botero se apoya claramente en los maestros antiguos que imitó en su juventud: los retratos de la burguesía y de dignatarios políticos y religiosos son, por su composición y su actitud contemplativa, parientes lejanos de los retratos reales salidos de los pinceles de Goya o de Velázquez. Las proporciones desmesuradas de las figuras de Botero aluden probablemente en estos casos también al ensimismamiento excesivo y al ego inflado de sus retratados. Podría decirse además que la obra de Botero recuerda en muchos aspectos al realismo mágico de uno de sus compatriotas más célebres, Gabriel García Márquez: ambos, con una imaginación asombrosa, crean de la nada un mundo que es a la vez del todo terrenal e increíble.

    Preguntas frecuentes

    ¿Los cuadros de Botero están pintados a mano o impresos?

    Pintados a mano. Cada cuadro lo pinta un pintor sobre lienzo, al óleo o al acrílico según la obra; no imprimimos nada.

    ¿El cuadro es una copia exacta del original?

    Es un estudio: la composición, las figuras y los colores siguen el original y el cuadro se reconoce al instante, pero en los detalles y en las pinceladas hay pequeñas diferencias, porque está pintado a mano.

    ¿Qué cuadros de Botero puedo encargar?

    49 obras, entre ellas Mona Lisa, Bailarines, La familia presidencial, Bailarina, El baño, Picnic y Caballo. Si la obra no está entre ellas, puede encargarla como cuadro personalizado.

    ¿Cómo llega el cuadro?

    Enrollado, montado en un bastidor de madera y listo para colgar, o enmarcado: usted elige. Lo montamos en bastidor y lo enmarcamos en nuestro taller de enmarcado en Eslovenia, y antes del envío recibe una foto del cuadro terminado.

    ¿Por qué las figuras de Botero son tan voluminosas?

    Botero decía que no pintaba gente gorda, sino volumen: hinchaba personas, animales y objetos para dar a la forma peso, sensualidad y color. A este estilo se le suele llamar «boterismo».