Descripción
Paisaje bretón: lo más luminoso del cuadro no es el cielo, sino su reflejo
El tercio inferior del lienzo lo ocupa un río tranquilo que serpentea desde el borde inferior hacia el centro. En el agua se reflejan el cielo pálido, los árboles desnudos y las orillas. Sobre el río se alzan árboles esbeltos sin hojas, inclinados sobre el agua; sus ramas están pintadas con finas pinceladas parduscas y violáceas. Por ambas orillas corren franjas de hierba de un verde intenso. A izquierda y derecha se elevan laderas de un pardo rojizo, densamente cubiertas de menudas pinceladas verticales. Arriba hay un cielo gris azulado con nubes suaves. En la orilla izquierda hay una pequeña figura oscura. Abajo a la izquierda está pintada la firma con el año. La obra se conserva en la National Gallery of Art de Washington con el número de inventario 1963.10.148; fue pintada en 1888.
La luz más fuerte está en el agua
El cielo de este lienzo es apagado: gris azulado, con grises cálidos en las nubes. En cambio, el reflejo de ese cielo en el río es casi blanco y es la superficie más luminosa de todo el lienzo. La fuente de luz es, pues, más oscura que su reflejo. No es un error de observación, sino una decisión que obliga al espectador a mirar hacia abajo en vez de hacia arriba.
Los árboles están desnudos
Ninguno de los árboles tiene hojas. Las copas son redes de ramas finas a través de las cuales se ven la ladera y el cielo, y precisamente por eso no cierran el espacio. Esta estación es rara en esta sección: la mayoría de los lienzos de este pintor muestran el verano o la vegetación tropical, mientras que aquí todo es abierto y transparente.
Cómo está hecha la ladera
Las colinas de un pardo rojizo no están pintadas como superficies, sino como una densa multitud de pinceladas verticales cortas, colocadas una junto a otra. De cerca es un tejido de trazos de color; a distancia se convierte en espesura. El mismo procedimiento se repite en el reflejo, solo que allí las pinceladas son horizontales.
Una sola figura
En la orilla izquierda, entre los árboles, hay una pequeña figura oscura. No se destaca ni por el color ni por el tamaño y es fácil pasarla por alto. Cuando por fin se repara en ella, la escena adquiere escala: solo entonces se ve lo ancho que es el río y lo altos que son los árboles.
Cómo nace una reproducción pintada a mano
Nuestros cuadros al óleo sobre lienzo se pintan exclusivamente a mano, pincelada a pincelada. En este motivo lo más exigente es el agua: se compone de pinceladas horizontales que deben mantenerse separadas, o el reflejo se convierte en un gris uniforme y el cuadro pierde su punto más luminoso. Antes del envío recibirá una foto del cuadro terminado para su aprobación. Cada reproducción pintada a mano se pinta de nuevo y nunca se imprime.
- Tema: un río con reflejos, árboles desnudos y laderas pardas sobre él.
- Técnica: óleo sobre lienzo, pinceladas cortas y densas en las laderas y en el agua.
- Tamaños: formato horizontal, de 40 x 32 cm a 200 x 160 cm; los más elegidos son 80 x 64 cm y 100 x 80 cm.
- Curiosidad: el reflejo del cielo en el agua es más claro que el propio cielo.
Bretaña desde otros ángulos la muestran Almiares en Bretaña, Cuatro campesinas bretonas y Paisaje de invierno (Vinterlandskap). El museo da la medida como alto por ancho: 71,1 x 89,5 cm.









































